Este blog, dedicado al comentario y la crítica de libros, quiere ser tanto un pequeño aporte en el desarrollo de la afición a la lectura como una especie de foro en el que las visitas intercambien opiniones entre sí y con el blogger acerca de las obras expuestas.

sábado, 28 de mayo de 2016

La puerta en el muro, de H. G. Wells


La puerta en el muro
Trad: R. Vilagrassa
Editorial Acantilado
Barcelona, 2003

Difícil es encontrar este pequeño relato mencionado entre las principales obras del autor, a pesar de que se trata de una de las mejores, por encima de “La máquina del tiempo”, “La guerra de los mundos” o “El hombre invisible”, si no la mejor. Lo leí por primera vez en su versión original en inglés, “The door in the wall”, encabezando otros cuentos de H.G. Wells en un tomo publicado por Penguin Books. No hace muchos días que conseguí esta edición en castellano. Y tanto entonces, hace unos cuarenta años, como ahora, la narración me ha parecido genial, una rara joya literaria llena de fuerza poética y con un sutil poder de evocación.
Lionel Wallace encuentra, en su infancia, una puerta verde en un muro. Tras dudarlo mucho, la abre, entra y se ve inmerso en un mundo aparte, fascinante, en el que todo es felicidad y maravilla. El resto de su vida estará marcado por la añoranza de aquel lugar, con cuya entrada se topará varias veces, rechazándola siempre, urgido por cuestiones prácticas: conseguir una beca, una cita amorosa, el poder político… Pero, a pesar de estos tropiezos, el recuerdo de aquel paraíso y la tristeza por su ausencia nunca lo abandonarán. El final, que cada cual interpretará en función de su westalchaung, será demoledor y aleccionador para unos (en burda exégesis positivista) y luminoso y enigmático para otros. Y, admitan o no su validez, todos podrán reconocer en “La puerta en el muro” la idea gnóstica de la nostalgia del ser humano por el lugar ultraterreno del que procede y por la condición desde la que ha caído, idea presente en tantos textos tradicionales, como “El himno de la perla”, por ejemplo, o la obra de Platón. Véase en el Fedro: “Cuando un hombre apercibe las bellezas de este mundo y recuerda la belleza verdadera, su alma toma alas y desea volar; pero sintiendo su impotencia, levanta, como el pájaro, sus miradas al cielo, desprecia las ocupaciones de este mundo…”.