Este blog, dedicado al comentario y la crítica de libros, quiere ser tanto un pequeño aporte en el desarrollo de la afición a la lectura como una especie de foro en el que las visitas intercambien opiniones entre sí y con el blogger acerca de las obras expuestas.

lunes, 13 de enero de 2014

Dostoiewski, de Stefan Zweig


Dostoiewski
Trad: José Fernández
Editorial Juventud
Barcelona, 1983

A pesar de que habitualmente se incluya en el género biográfico, este libro sobre el novelista ruso no es una biografía. Apenas en su tercer capítulo, llamado “La tragedia de su vida”, esboza el autor unos trazos sobre la peripecia vital de Dostoievski. El resto es más bien una psicografía y una poética que Zweig desarrolla a través de la obra de aquel sin detenerse nunca en un análisis literario al uso. En vez de eso, el ensayo, de estilo literario y que se zambulle de lleno en entonaciones dudosamente poéticas y con frecuencia grandilocuentes hasta enfadar, habla y habla y habla, casi sin dar respiro y panegíricamente, del alma atormentada, ambivalente y mística del narrador eslavo, cuestión en la que se recrea y se reitera hasta la náusea. Es al menos paradójico que fuese el mismo Zweig el que dijera las siguientes palabras: “Me irrita toda facundia, todo lo difuso y vagamente exaltado, lo ambiguo, lo innecesariamente morboso de una novela, de una biografía, de una exposición intelectual”.
El librito, dejando aparte su naturaleza plúmbea y que lo escrito en doscientas veinte páginas se habría podido escribir en cinco, tiene sus aspectos y sus momentos interesantes. No es necesario conocer la obra de Dostoievski para entenderlo. Y lo mismo se puede leer como una introducción que abra el apetito de aquella, función que sin duda cumple, como un comentario a las novelas, una vez leídas, que nos aporta otra visión de ellas, inteligente por supuesto aunque bastante pesada y desmedidamente entusiasta. 
En no pocas ocasiones el discurso contiene reflexiones que son válidas por sí mismas, al margen de que se estén refiriendo o no a Dostoievski: “…el egoísmo se convierte en omnihumanidad; se rompe la soledad, el retraimiento, que era sólo orgullo, y con humildad infinita y abrasado amor, el corazón del hombre nuevo abraza en cada prójimo al hermano, al hombre puro. De este hombre último, purificado, se han borrado todas las distinciones y la conciencia social de clase: desnudo como el hombre del Paraíso, su alma no conoce la vergüenza, el orgullo, el odio ni el desprecio. Criminales y prostitutas, asesinos y santos, borrachos y príncipes: todos se hablan y comunican como hermanos en la entraña más honda y verdadera de su ser, todos funden y confunden, corazón con corazón, alma con alma”.