Este blog, dedicado al comentario y la crítica de libros, quiere ser tanto un pequeño aporte en el desarrollo de la afición a la lectura como una especie de foro en el que las visitas intercambien opiniones entre sí y con el blogger acerca de las obras expuestas.

miércoles, 8 de agosto de 2012

LOVECRAFT. UNA BIOGRAFÍA

LOVECRAFT
UNA BIOGRAFÍA
Por L. Sprague de Camp
Traducción: Francisco Torres Oliver
Ed. Valdemar.
Madrid, 2002

Basándose en la extensa literatura epistolar de H. P. Lovecraft y en testimonios de amigos y conocidos, L. Sprague de Camp nos conduce a lo largo de la vida del escritor de Providence y recala en cada una de sus creaciones y sus avatares, incluyendo muchos de los textos que trabajó para otros o en colaboración.
No se trata de un libro complaciente, producto de una admiración incondicional y tampoco de un ataque furibundo. Ambas cosas hubo de sufrir, ya muerto, el inventor de Cthulu por parte de críticos y profesores. Pero no es el caso de la biografía que comento. Atemperado por un loable sentido del humor, Sprague de Camp consigue mantenerse en el equilibrio de una apreciación justa, pese a que en algún momento no deja de advertirse cierto resquemor en el biógrafo ante las descalificaciones de las que solía hacer objetos su biografiado a quienes llamaba “escritores mercenarios”; es decir, los escritores profesionales. No es raro, toda vez que S. de Camp fue un escritor de mucho éxito y que posiblemente habría sido denominado por Lovecraft de tan desagradable manera. El  autor de este libro atribuye a este y otros prejuicios estéticos y literarios la razón del fracaso en vida del autor de “La sombra sobre Innsmouth” más que a los posibles deméritos de una obra que él mismo se encargó de despreciar en sus cartas. Pero el fracaso como escritor, con ser el más importante para Lovecraft, es una más de las facetas de un itinerario vital marcado por la frustración, como reflejan muchos de los nombres de los capítulos:  “Vástago torcido”, “Genio malogrado”, “Guerrero malogrado”, “Amante vergonzoso”, “Bardo frustrado”, “Pensador fracasado”…
Gran parte de la responsabilidad de tal debacle existencial la atribuye Sprague de Camp, como el mismo Lovecraft, a una madre superprotectora que lo incapacitó para enfrentarse a las dificultades con las que han de lidiar la mayor parte de los seres humanos.
El biógrafo nos describe, a lo largo de 860 páginas de fácil y entretenida lectura, a un hombre lleno de contradicciones y contrastes. Por ejemplo, si bien nos lo presenta como xenófobo y racista, reflejando los abundantes testimonios dejados por él mismo en sus cartas y otros textos, también nos muestra, en sorprendente paradoja, a un Lovecraft amable y siempre dispuesto a ayudar a todos sin reparar en su raza, cultura o credo, como afirma la gran mayoría de sus amistades.
Negado para la vida práctica, y no precisamente por falta de aptitudes sino por actitud, se sumergió en un mundo de ensueños e ideales sui géneris descuidando desde sus finanzas hasta su salud, en una larga adolescencia que sólo comenzó a rebasar ya pasada la treintena, madurez tardía en la que comenzó a arrepentirse, demasiado tarde dada la brevedad de su vida, de muchas posturas y prejuicios pasados, de sus declaraciones xenófobas y también de su posicionamiento político conservador, inclinándose, en sus últimos años hacia convicciones que, sin ser marxistas, podrían ser calificadas como socialistas.
No es, en fin, la peripecia exterior, tan provinciana y de corto alcance que llega a parecernos una aventura “de juguete”, lo que hace interesante la figura de Lovecraft y, por tanto, la lectura de este libro, sino una complejidad interior que fue, sin duda, la que produjo el universo de rasgos oníricos que cambió en muchos aspectos los rumbos de la literatura fantástica y que nos hace recordar a la mayoría de los héroes de sus, a veces pesados, relatos.