Este blog, dedicado al comentario y la crítica de libros, quiere ser tanto un pequeño aporte en el desarrollo de la afición a la lectura como una especie de foro en el que las visitas intercambien opiniones entre sí y con el blogger acerca de las obras expuestas.

martes, 14 de septiembre de 2021

Chiquillos, de William Saroyan

Chiquillos
William Saroyan
Traducción: Luis Landínez
Ediciones G.P.
Barcelona 1959

Narrados con humor y ternura en un lenguaje sencillo, los relatos que componen este libro reflejan los recuerdos de un inmigrante armenio en la Norteamérica de la Gran Depresión, que incluyen la añoranza de la tierra natal y el orgullo por su cultura y también la solidaridad ante forasteros en circunstancias parecidas, como en “Los mejicanos”, lo que los hace estar muy de actualidad.

No tienen tramas complejas ni alambicadas, ni sorpresa final. Son como las anécdotas del día a día que se cuentan entre sí los amigos, muy próximos a determinado minimalismo, en cierta tradición americana en la que podríamos incluir los cuentos de Carver, con el que, por supuesto, y a pesar de la crítica social que emana de sus textos, no comparte la amargura ni el escepticismo, sino que, dentro de esta línea de un realismo expresado en un lenguaje desnudo, sabe encontrar la poesía de lo cotidiano.

Saroyan destila un hondo humanismo; se conmueve, y nos hace conmovernos, ante humildes detalles, ante las pequeñas tragedias de sus personajes. Ante el albañil que enluce feliz una pared mientras traba amistad con unos niños y ante el pobre Sam, que morirá a los dieciséis años y que lloraba siempre aunque la gente creía que se estaba riendo. Y sonríe y se sorprende y se conmueve con Elmer, empeñado (para perplejidad de todos) en celebrar un campeonato de ascensoristas para demostrar que es el mejor de esa profesión.

A través de la vida de una galería de personajes, novelescos aunque comunes, explora la naturaleza humana y refleja el pensamiento simple de la gente de la calle mientras expone, entrelíneas, una profunda filosofía, ya vitalista, ya trascendente.

Es una lástima en esta vieja edición la traducción no del todo buena y la gran cantidad de erratas propias de algunas colecciones populares de la época. Y, aunque el lector avispado puede subsanarlo en un ejercicio de lectura crítica, no estaría mal que algún editor se animase a volver a publicar esta obra en español.


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